Hablar del tiempo en época de pandemia a estas alturas ya es una payasada, apenas esta semana caímos en cuenta que ya son 5 meses de encierro.

Se nos fueron algunas ilusiones, alcanzamos poquitos sueños, vivimos con la incertidumbre del contagio y la nostalgia de no regresar a nuestra vida normal.

 

Durante el confinamiento, nos desconocimos pero nos conocimos más, volteamos a ver nuestros monstruos y los intentamos domar, domesticar o abrazar.

Recurrimos a nuevas adicciones o aumentaron las dosis de aquello que nos hace bien; la dopamina, serotonina, oxitocina y endorfinas tienen que estar a la orden del día. Los insomnios creativos y paralizantes llenos de ansiedad se hacen presentes. Las compras se volvieron mejor pensadas, descubrimos rincones favoritos en nuestras casas e incluso hicimos limpieza de amigos.

 

Es un momento histórico y que bueno que lo estamos viviendo. Como seres humanos podemos ser mejores —bajo el criterio de cada quien— o podemos ser más objetivos y dejar de romancear tanto. A mi parecer, la segunda opción es la mejor pero está vacía, así que siempre es mejor sentir todo a la máxima potencia.

 

Esa vida en la que no nos cubríamos la cara, y nuestro labial rojo, precioso, lucía en nuestra carita, nos abrazábamos, besábamos y manoseábamos, ya no será hasta quién sabe cuándo. ¡MALDITA SEA!

 

No tener certeza nos hace distraernos de los objetivos. Por lo pronto, el regreso a la ”Nueva Normalidad” ya se ve llegar, grandes e inteligentes empresas ya dijeron que se ven hasta el 2021 (Google y Cisco, por mencionar algunas). Nosotros los mortales ya tenemos que arriesgar el pellejo. Ay sí.

 

Si nos quedamos esperando a que la pandemia pase, la pandemia nos va a llevar, no podemos quedarnos sentados y menos ahorita que se abrieron un mundo de posibilidades, por más negativa que sea la situación hay oportunidad, nada es fácil pero tampoco soñamos cosas inalcanzables.

 

¿A qué venimos al mundo?, ¿para qué existimos?, ¿merecemos esto?, ¿seremos los títeres de otro planeta?, ¿por qué no somos parte de la nada?, ¿por qué la muerte siempre amenaza?, ¿no se supone que el mundo ideal es el descanso eterno?, ¿los astros sí nos dan el humor del día a día?, ¿por qué creer en alguien más?, ¿hasta cuándo nos tenemos que esperar?…

 

Preguntas sin respuestas o con respuestas llenas de ideología.

 

Así estamos, piense y piense, quejándonos o incluso aplazando situaciones. Es muy cierto que cada unx habla desde su privilegio y yo con el privilegio que tengo de opinar en este blog les invito a que se arriesguen siempre, la curiosidad me ha pagado con miles de sorpresas, que no todas he disfrutado pero tengo la dicha de decir que no me quedo con las ganas de nada. Miedosa soy pero es más mi adrenalina que las ganas de quedarme pensando en qué pasará si… el mentado “hubiera”. Ya me pasó y odio esa sensación.

 

En esta cuarentena me he encontrado con gente amante del victimismo, también me encontré con personas que se pasan de positivas y también eso es chocante.

 

Cada quien va a su ritmo, es tan cierto el “cada cabeza es un mundo”. Todxs somos dueños de nuestra propia historia y en nosotros está construir nuevos capítulos, volver a empezar, no parar y sacar fuerza de donde sea.

 

Métanse lo que quieran, vivan, sientan todo, quieran con toda su fuerza, griten las canciones, besen a sus perris/gatxs, vayan al parque, salgan a mojarse en la lluvia, caminen y que el mundo tiemble cada que pongan los pies en la tierra. Así, pies en la tierra, corazón en la mano y los sueños con la luna.

 

Mediten, respiren, pierdan la cabeza y abrácense todos los días.

 

Les dejo una playlist que me da punch y son propuestas musicales bien bonitas de varios amiwos🤟🎤💿 https://spoti.fi/2E2U3jO

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