ColumnasRevolución Textual por Isamar Escobar

Qué jodido cuando los psicólogos son expresivos

Por septiembre 11, 2020 septiembre 12th, 2020 No hay comentarios

Invertir en la salud mental la verdaaad es que duele el codo, sentimos que nuestra cabeza solita se relaja pero en ocasiones no pasa y vienen crisis existenciales de vida que… Oh my gosh! Hace una semana comencé la nueva temporada de mi vida y platicando con mi roomie me dijo: Yo no vuelvo a salir con nadie que no haya ido a terapia, quiero saber que ya se confrontó, que sepa de género y que no mienta. ¡Qué grande!💎

 

Aquí les va. La primera vez que fui a terapia (16 años) fue porque me comenzaron a hacer mucho ruido un sinfín de pensamientos que tenía sobre mi cuerpa y eso comenzó a alimentar la baja autoestima y la inseguridad física. Cuando alguien me tiraba onda sentía que me estaba ofendiendo y mi mecanismo de defensa era dejarles de hablar.

Cerrada en una burbuja con mis pensamientos.

 

Fui a Google, busqué terapias, elegí una, fui a mi cita y fue horrible.

Llegué con mil rollos porque nunca he sido flaca y crecí con la idea de que no serlo significa que estás enfermx, que eres fea, que te va a dar diabetes y se te va a joder muchísimo la vista, los organos, los dientes, además de que eres “la gordita” y cualquiera puede hacer mofa de tu figura. ¡QUÉ TERRIBLE!

 

Fui dos sesiones y no regresé jamás, la psicóloga me hizo sentir muy tonta, llegas vulnerable y te hacen hundirte más por las críticas que “la profesional” te hace.

¿Es neta?…Vine a que me ayuden no a que me den la arrastrada de mi vida. Terminó diciéndome que eran estragos de la pubertad (ajá pubertad a los 16 años) que me preocupara por lo que quería ser en la vida y que si le dejaba de hablar a los niños que me tiraban onda era porque me enseñaron a ser selectiva. ¡Claro que no! Les dejaba de hablar porque me era imposible verme con alguien que le gustara porque ni yo misma me gustaba.

 

Ahí se me fueron 850 pesos por cada sesión, que en época de estudiante equivalen mucho más, me mandó con una doctora de chochos, me hizo comprar un libro para aprender a alimentarme y todo fue muy agresivo.

 

Decidí pedir ayuda porque quería tener un algo con mi crush de adolescencia, cuestión que hice sucediera pero el onvre resultó ser bien mentiroso, presumidillo y un patán con cara bonita que con solo verlo se me caían los calzones.

 

Ese algo nunca fue funcional ni divertido solo estaba y ya, en automático mi cerebro relacionó que no era suficiente para esa persona porque no era tan bonita o guapa, sexy, sensual, yo qué sé… ante mis ojos, como otras mujeres lo son, y por eso no estaba tan cool todo. Ya saben, expectativas. A eso sumemos que somos seres que vivimos con complejos, con gente que se la vive opinando sobre nuestro cuerpo, gustos, pensamientos y hasta con nuestra forma de vestir, comer y hablar.

 

Ese caos, se trenzó con mi vida de bailarina (desde los 5 años fui parte de dos ballets de danzas polinesias), en el último y el más profesional, que amo y extraño, nos medían el cabello, la cintura, la cadera, nos pesaban y si nos iban a tomar foto, las “gordisabrosas” teníamos que buscar nuestro ángulo porque literal decían que no nos sentaremos porque se nos salía la hamburguesa 🤣 o sea la longa. ¡Dios miooooo! Eso retumbó en mis oídos por años, hasta la fecha veo mi lonja y digo ¡Ay mi hamburguesa! jajaja

 

Para ser sinceros éramos como 5 que no somos flacas contra 30 que eran la silueta perfecta y deseada para los espectadores de un show. Teníamos concursos internacionales, entonces era una presión social por encajar con las demás, que empecé a enloquecer moderadamente. La cosa era desayunar agua caliente con limón o ayunos tres veces por semana, vendarnos la panza, tomar laxantes, embarrarnos miles de pomadas para deshacer la grasa, etc.  Ahí comenzó la ansiedad y el autoestima hasta el suelo.

Por fortuna siempre me ha gustado mi cara pero aún así está fea la cosa, le di el valor de mi persona a todos menos a mí.

 

Se lee terrible lo de la vida de bailarina, pero era un disfrute enorme al momento de bailar, los ensayos y las friegas que nos ponían en la academia, también los concursos y los viajes cuando representábamos a México, al final de todo siempre llegaba a mí un “me encanta y lo vale”.

 

Nunca me he matado de hambre, soy de buen comer pero si tengo gordofobia —construcción despectiva hacia los cuerpos grandes— o llegué a comer con remordimiento y hasta la fecha me pasa. Esta es la parte curiosa, yo no permito ni acepto ser gorda pero me gustan los hombres gordos/gordisabrosos; cuando mis amigas se quejan de sus cuerpos ahora soy la primera en decirles que están hermosas con cada uno de sus hoyitos de celulitis, sus pelos, su estrías, su acné y de nuevo me cuestionó mi propio pensamiento y vuelvo a terapia, además de que ya llevo varios años declarada feminista.

 

El tema principal “el autoestima”, dolía no sentirme bien conmigo misma y de ahí se desataron comentarios que me marcaron de por vida, y qué bueno que los hicieron porque ahora puedo enlistarlos para mis tareas de terapia y no replicarlos. Luego somos jueces hasta de la vida de la mosca. La cosa es: cuando por fin te acomodas con un profesional de la salud mental y te ayuda a descubrir la inteligencia emocional en todos los sentidos, PEROOO…comienza a hacer juicios de valor respecto a lo que le cuentas. Ahí sí no, ¡Momento, terapeutas y psicólogos! ¿Por qué son tan expresivos? Incomodan.

Y, ¿saben qué pasa?… te vas de esa terapia y no vuelves más. A diferencia de cuando encuentras a un profesional que te da respiros de vida y te ayuda a hacer conjeturas para poder salir al mundo con toda la seguridad que nadie nunca te tuvo que quitar.

 

Con base a mi experiencia les digo que si tienen ruidos mentales, busquen ayuda, es sano y necesario conocer de la inteligencia emocional que tenemos, incluso por qué pensamos cómo pensamos, qué queremos y no en nuestra vida, qué nos hace daño y qué nos da ilusión, hacia dónde vamos y qué estamos haciendo para llegar a ese objetivo.

Así tal cual, tener un plano de tu vida nunca cerrando los brazos a lo que pueda pasar pero sí con la seguridad de conocerte de pe a pa.

 

A la fecha me llegan lapsos de inseguridad because pensamos mucho, y a pesar de que soy “la vanidad” con piernas; en el mundo profesional no puedes ser inseguro porque en dos segundos te pasa un tráiler por todo el cuerpo y ahí te quedaste. En general si se toma una decisión se tiene que ser firme, abrazarte cada que te equivocas y estudiar lo aprendido para que se repita la fórmula, reconocerte y escucharte toditx, a nadie tienes que darle explicaciones de tu propia vida e historia, atreverte y tratarte como tratas a las persona que amas.

 

Tomar terapia es necesario, nos ayuda a conocernos, nunca minimices lo que sientes, siempre hay una razón de la persona que somos hoy en día así como también hay miles de opciones con profesionales privados y públicos.

Ahora les voy a dejar una Playlist de canciones que me dediqué y que estoy segura a muchxs nos quedan: https://spoti.fi/3hgd7ZG 🪐💕🐝

Les abrazo muy fuerte y manden lejos a todas las personas que los incomodan, es sano romper incluso lazos familiares.

Les dejo opciones free y también les puedo recomendar con la que mejor me he acomodado.

Atención a Distancia/ UNAM

El Call Center de la Universidad Nacional Autónoma de México da consulta psicológica gratis a la que también da seguimiento, de manera gratuita para todo público.

Teléfono:  555 025 0855

Horario: 08:00 a 18:00 hrs (Lunes a Viernes)

Atención aplicando la Nueva Normalidad/ INJUVE

Es una red de centros especializados en salud mental y emocional distribuidos por toda la CDMX. Su finalidad es otorgar apoyo a bajo costo y de alto impacto, mediante atención emocional a jóvenes con el programa Núcleo Urbano de Bienestar Emocional.

Dónde: Cuauhtémoc, cerca del metro Zócalo. Calle Santísima 10 Colonia Centro (Área 1), de lunes a viernes Horario: de 8:00 a 16:00 horas.

Tlalpan, calle Calle 4 Oriente esquina Periférico Sur Colonia Isidro Fabela, de lunes a viernes Horario: 9:00 a 19:00 horas

Venustiano Carranza, cerca del metrobús Mercado Morelos, Avenida Av. Ing. Eduardo Molina 81 Colonia Ampliación 20 de Noviembre, llama al 5795 2054 Ext. 5789 o 9220 de lunes a domingo de 9:00 a 21:00.

Milpa Alta, en calle Consulado 0 Colonia San Lorenzo Tlacoyucan, llama al 1711 2428 de lunes a viernes de 9:00 a 17:00.

Miguel Hidalgo en el 2° piso del edificio Instituto de la Juventud, Calzada México-Tacuba 235 Colonia Un Hogar Para Nosotros, de lunes a viernes Horario: 9:00 a 20:00.

 

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