Ese sangrado que a muchas nos jode por lo menos de 3 a 7 días del mes, viene con acné, ocasionalmente aumento de vello, dolores de cabeza, espalda, piernas, senos; inflamación, cólicos, diarrea, vómito, mareos y un deseo sexual incontrolable.

Me llevó 7 años de mi vida entender mi cuerpo y mi ciclo. Pongo mi caso porque conforme mis visitas al gine me dijo que soy una más del montón que sufre lo mismo que yo. Ovario Poliquístico. Esto quiere decir que tengo quistes en los ovarios y puedo o no operarlos pero no pasa gran cosa si los dejo. Eso sí, me dan unos cólicos nivel Dios, que aliviano teniendo sexo (si teniendo sexo en pleno ciclo), masturbándome, tomando ginebra o CBD.

No voy a hablar de mi tratamiento pero sí de la forma en la que sobrevivo durante mi sangrado.

Cuando me llegó mi ciclo por primera vez me enseñaron a usar toalla sanitaria, era “cómoda”,  parecía que traía pañal porque era muy gruesa y larga -literal me llegaba de garganta a columna vertebral- todas las noches durante mi ciclo se hacía un batidillo. La sangre se desbordaba y era cosa de cambiar cama de ropa, mi ropa y hasta bañarme en la madrugada. Opté por ponerme calzones super ajustados y la toalla,  pero aún así eran los peores días de mi vida, pase a usar tampones y todo mejoró.

No se marcaban, no se desparramaba nada de sangre pero llegaba a ser incómodo el hilito que queda afuera y luego si me daba diarrea en esos días. No bueno, me quería morir.

Era algo asqueroso, me odiaba cada que me bajaba.

Pasó el tiempo y mi mente se abrió, no por arte de magia sino por curiosa y comencé a ver el impacto de contaminación que hacen las toallas sanitarias y los tampones.

Si mi ciclo dura 7 días y usaba 3 toallas diarias eran 21 toallas usadas, ahora 21 por 12 meses, da un total de 252 toallas que ya usadas pesaban aproximadamente 6 gramos cada una. Entonces 252 toallas por año se fueron al tiradero de basura para degradarse en 500 años. Ó sea… me voy a morir y mis desechos ahí seguirán.

Y bueno, ya que me llegó todo ese peso por lo que generaba de basura se puso en tendencia el uso de la copa menstrual. Me costó trabajo los primeros ciclos, no sabía en dónde comprarla, si me iba a doler traer un cacho de plástico en el canal vaginal, si se me iba a quedar atorada, en fin. Tenía todas las dudas del mundo.

 

Fui a googlear y a mis páginas feministas preferidas y obvio el tema ya estaba. Me fui al ecommerce y compre un par de copitas. Recuerdo perfecto el precio fueron 2 por 320 pesos con todo y pantiprotectores de tela. Fue una promoción y hay miles de marcas confiables para adquirirlas.

Mi primera duda era ¿Qué tamaño de copa me queda?

Hay 3 medidas de 7.9 cm, 6.7 cm y 6 cm. 

Yo pensaba que era la más grande y que menstruaba litros y litros entonces quería la más profunda lo cual estaba muy equivocada.

Las toallas sanitarias hacen ver todo más exagerado porque es algodón y se expande pero en realidad la cantidad de sangre que desechamos es entre 50 y 150 ml durante los días que estamos sangrando.

Además, el tamaño de la copa no lo debes elegir por la cantidad que supones desechas esto se elige por el diámetro.

La talla chica a todas nos queda, la mediana y grande es para las mujeres que acaban de dar a luz y tiene que esperar a que su suelo pélvico regrese a su normalidad.

Me costó tres o cuatro ciclos acostumbrarme a ella. La primera vez quería abortar la misión y no usarla pero soy necia y lo intente hasta que nos hicimos las mejores e inseparables amigas.

Claro que me pellizque la vulva, se me hinchó, me lastimé más de una vez, incluso el piquito que queda afuera para poder retirarla se llegó a mover y me rozaba entre los labios vaginales y tenía que estar pujando para acomodarla casi casi de manera mental.

Para ponerla tienes que estar relajada. Yo me la pongo en la regadera, cuando termino de ducharme. Antes de introducirla le echo agua calientita la hago en forma de “U”, me relajo, me pongo en cuclillas o subo una pierna al retrete o a lo que sea para quedar en forma de escuadra y la meto, no olviden doblar las rodillas ese es el truco. Ella solita dentro del cuello vaginal toma forma y se abre, el silicón del que está hecho es muy amigable.

Siempre pongo un pantiprotector de tela en mi calzón por si acaso. Me ha llegado a pasar que se derrama tantito (tantito son unas gotas).

Para orinar no hay gran ciencia, lo puedes hacer y es como si no trajeras nada.

Para retirarla lo hago sentada. Pujo y tomo del piquito de la copa para jalar un poco, una vez que ya la tengo sujeta, trato de meter un dedo para poder apretar la copita y sacarla. Me ha pasado que por desesperada la saco de jalón y me lastimo.

La forma en la que se lava es ponerla a hervir en un pocillo que solo uses para la copa, uno de peltre es perfecto. Con eso se esteriliza y se guarda en su casita con la que te la envian y hasta el siguiente ciclo se usa de nuevo.

Es importante no tener las uñas largas para que no te pellizques o lastimes de más. Es una maravilla. No se marca en la ropa además te ayuda a conocerte mejor, es obvio que los dedos se manchan de sangre y tienes que tocarte pero no hay nada mejor como saber lo que tenemos y sentimos.

Puedes nadar, correr, cucharear, brincar, dormir y todo lo que haces normalmente. ¡Les digo que es una joya!

El único problema que aún no logro resolver es cuando la tengo que cambiar y estoy en un lugar donde no tengo mucha confianza por ejemplo los baños de la oficina, cine, avión etc.

De ahí en fuera la superrecomiendo y pido se tengan toda la paciencia del mundo.

Si tienen alguna duda escríbanme y encontramos la respuesta. ¡Self Love, chinga! 💕

 

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